Una carta a la tierra
Juan Benitz
Una carta a la tierra
Juan Benitz
Una carta a la tierra
No les escribo ni como maestro ni como espectador, sino como alguien moldeado por el amor al aire libre, por la sinfonía de la naturaleza,
Guiado por un propósito, impulsado por la pasión y arraigado en un legado generacional de quienes caminaron antes que yo.
Mi familia ha sido su administradora, pioneros, ganaderos y constructores, cuidando la tierra y el agua, cuidando paisajes que se extienden a lo ancho, hasta el
Pampas argentinas, llenas de vida y canto de pájaros. Hemos aprendido de nuestros errores, crecido con tus estaciones y escuchado tus ritmos.
Esta herencia me trae al día de hoy, a un momento en el tiempo.
Una inhalación. Una exhalación. Cada respiración es un regalo: rítmico, simple, a menudo desapercibido.
Sin embargo, con cada respiración llega la consciencia: el mundo cambia más rápido que nunca, empujándote, jalándote, extrayéndote, exigiéndote más. No estás inerte.
La tierra está viva y es resiliente, pero tu presencia no exige cuidado, atención y acción.
En medio de todo, te escucho.
La tierra está llamando.
Eres la tierra que sustenta la vida.
El agua moviéndose a través de cada sistema.
Las plantas que se extienden hacia el sol.
El aire que da aliento.
Los ecosistemas que dan forma a nuestro futuro compartido.
Esta carta se suma a muchas escritas antes, pero los dilemas de nuestro tiempo agudizan su enfoque: el crecimiento de la población, los sistemas económicos extractivos, las realidades climáticas, el carbono desplazado del suelo al cielo, la pérdida de biodiversidad,
y la política que bulle con ruido. Bajo cada una de estas fuerzas yace el mismo cimiento vivo: Tú.
Durante demasiado tiempo, la humanidad los ha tratado como algo separado, un recurso inagotable que extraer, un sistema que se doblega en pos del rendimiento y la ganancia. La evidencia es visible: suelos debilitados, cuencas hidrográficas sometidas a presión, carbono perdido en el cielo.
En lugar de descansar en sus profundidades, los paisajes luchan por sanar, la vida silvestre es empujada a los márgenes.
Y, aun así, de alguna manera, persistes, ofreciendo silenciosamente sabiduría, renovación y posibilidad.
Libertas Land evolucionó a lo largo de muchos años, una vocación que comenzó en los libros de mi infancia y en mi asombro por los animales, los espacios abiertos y la naturaleza salvaje, y que ha perdurado hasta nuestros días. Se fundó sobre el principio
De escuchar y responder a su llamado, con pasión y compromiso para actuar. En esencia, se trata de un llamado a un cambio de paradigma: de la extracción a la regeneración, del agotamiento a la renovación, del rendimiento a corto plazo a la resiliencia duradera.
Emprender solo nunca fue una opción. Busqué reunir a un grupo de pioneros regenerativos líderes, un colectivo de destacados promotores de cambio, agricultores, ganaderos, científicos, constructores y emprendedores para recorrer juntos el camino de la renovación. Sabemos que, juntos, la regeneración funciona y que los paradigmas pueden cambiar mediante la habilidad, la disciplina y el compromiso compartido.
Este es nuestro llamado.
Nuestra tripulación trabaja para sanar lo que está herido y despertar la fuerza innata de la tierra.
Nos esforzamos por restaurar suelos, revivir hábitats, ampliar la comprensión y eliminar las fronteras artificiales entre la naturaleza y las personas.
Avanzamos juntos como estudiantes y administradores: aprendemos lecciones, reconocemos errores y nos moldeamos con humildad y compasión.
Reconectando con las tierras de las que dependemos. Con curiosidad y disciplina, aplicamos prácticas regenerativas a cada hectárea, a cada proyecto.
Nuestras botas caminan silenciosamente y los cascos de los caballos pisan suavemente, sintiendo el viento,
escuchando el llamado de la naturaleza, moviéndonos en armonía con tu sinfonía, ayudando a dar forma al mundo en el que deseamos vivir.
Juan Benitz
Donde la obra de regeneración se convierte en obra de vida.